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Boda real en Suecia. Una Aristoboda en toda regla. Revistas y televisiones se han hecho eco este fin de semana de la boda del año; la que ha unido a la Princesa Victoria y a Daniel Westling.
Las bodas reales tienen decenas de cosas en común, pero principalmente les une que tienen unas dimensiones astronómicas en todos los sentidos, generan una expectación increible, y son protocolarias hasta la saciedad.
La boda en Estocolmo no ha sido menos: 1.200 invitados, casas reales, 2.500 agentes de seguridad, centenares de periodistas, la ciudad, el páis paralizado...
Cerezas se queda con la sonrisa de Victoria, siempre sencilla y natural, su vestido de líneas puras y escote barco en raso de seda del diseñador Pär Engsheden y el sello ecológico del enlace: ni globos, ni confeti, ni fuegos artificiales... y desde luego, con la espléndida decoración del templo (restaurado para la ocasión), con más de 40.000 rosas, claveles, lirios y follajes tropicales enviados por cultivadores colombianos.
Genial empezar el verano con amor y sonrisas, ¿no os parece?
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